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 Relato de una niñera traviesa. Cap. 3

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MensajeTema: Relato de una niñera traviesa. Cap. 3   15th Diciembre 2008, 17:06

Capitulo 3: Todos en la cama

Había pasado aproximadamente una hora, y los chicos me estaban dando una paliza en el juego...

...y obviamente debido a eso la cosa estaba ya muy, muy caliente.

Yo había perdido como 13 juegos, y lógicamente les había tenido que dar sus respectivos 13 besos. Aunque tenía el consuelo de que por lo menos había ganado 3 juegos y por cada uno me había llevado $500, así que ya había ganado algún dinerito.

El problema era que la cosa ya estaba saliéndose de control.

No sé si por la champaña o la situación, pero aunque los besos habían comenzado de por sí muy ardientes, ahorita eran más fajes que otra cosa. En cada beso me sentaba en sus piernas, los abrazaba, los besaba vorazmente y ellos a cambio me agarraban las piernas, cintura, nalgas... en fin. El único territorio prohibido aun eran mis pechos y entre mis piernas, lo cual creo que los tenía muy inquietos.

Y he de confesar que me estaba divirtiendo de lo lindo al comportarme así con ellos, aunque por sus evidentes erecciones sabia que necesitarían algún tipo de desahogo pronto.

La tensión sexual en el aire estaba al rojo vivo.

"Eh... ¿Ana...?" Dijo de repente Alan. "Te queremos proponer una cosa."

"Uf... Alan..." Dije mientras ponía mis cartas en la mesa, percibiendo lo que venía."Dime..."

"Este... ¿Que pasaría si... te damos $6000 mas?" Pregunto finalmente, muy apenado. "O sea... ¿Harías algo más?"

"Uff... es mucho dinero, chicos... ¿De dónde lo sacaron?"

"De nuestros ahorros, Ana... pero dinos, ¿Que harías?" Dijo Paquito con muchísimo interés.

"Pues... no se... "Respondí poniendo cara de inocencia sin saber qué hacer, ya que la situación era muy complicada de por sí. ¿Me atrevería a hacer algo más con los chicos?

"Vamos, Ana... " Dijeron a coro los dos.

Me quede pensando durante varios minutos acerca de esto, sobre todo en las consecuencias. Los chicos se me quedaron viendo con impaciencia, esperando mi respuesta. Finalmente tome una decisión.... una que quizás no era la más prudente o sensata, pero era la que se me antojaba mas.

En mi mente todo estaba claro: Ellos me amaban, y yo a ellos. Y quería ser su primera experiencia…

"Vengan conmigo, chicos... vamos a su recamara..." Dije mientras me ponía en pie y me dirigía a las escaleras. Y al sentir el aire sobre mi cuerpo desnudo me sonroje un poco, sorprendida de lo cómoda que era estar así frente a ellos.

"S..si Ana... "Dijeron los chicos visiblemente emocionados y me siguieron rápidamente.

No tarde en llegar a su recamara y rápidamente le di un vistazo al lugar. Los chicos tenían un cuarto compartido inmenso, con una gigantesca televisión en un lado, dos camas individuales al centro y juguetes y balones tirados por todos lados.

Lentamente camine al centro de la habitación y con un gesto coqueto voltee a ver a los chicos.

"Esto... no debe saberlo nadie. ¿Entendido?"

Y ellos me seguían mirando desde la puerta, sin atreverse a entrar al cuarto. Era obvio que estaban aterrados.

"¿Están bien chicos?" Pregunte inocentemente.

"Eh...este......si Ana... si..." Contestaron aturdidos.

"Bueno... quítense la ropa... ¿No?" Dije mientras destendía una de las camas y me metía en ella. Me acomode coquetamente de lado, sonriéndoles con picardía mientras veía mi muy particular show.

Con muchísimo pudor los chicos se desvistieron y como si fuera esto un examen se quedaron ahí quietos, sin atreverse a dar ni un paso. Me mordí los labios al ver el festín que me iba a dar, ya que aunque los dos tenían sus cuerpos aun por desarrollar, tenían lo necesario para hacerme feliz esa noche. Y seguramente toda la energía del mundo…

"Vengan, métanse en la cama conmigo..." Les dije con una sonrisita coqueta. "Vamos..."

Alan fue el primero en meterse en la cama junto a mí, por la derecha, y casi al mismo tiempo Paquito se metió en el otro lado. Les sonreí y agarre entonces la sabana y nos cubrí hasta el cuello, y como era una cama individual estábamos todos apretadísimos.

"¿Nerviosos?" Les pregunte con voz delicada."Si quieren apaguen la luz, ¿Va?"

"S..si.. Ana..." Dijo con honestidad Paquito, mientras que Alan solo asentía con la cabeza. Nos quedamos a oscuras.

"Bueno... quiero que agarren todo lo que quieran, que hagan todo lo que deseen... ¿Va? No hay nada a lo que les vaya a decir que no... "Les dije para tranquilizarlos.

"¿Nada?" Pregunto Paquito sin poder contener una sonrisa lujuriosa.

"Sip... nada." Dije mientras pasaba mis dedos por su cabello.

Entonces cerré los ojos...

…y todo comenzó.

Sentí como muchas manos comenzaban a recorrer mi cuerpo por debajo de la sabana, mientras yo me mordía los labios en anticipación. Las manos se deslizaban cada vez mas desinhibidas por mi vientre, piernas, nalgas, cuello.... hasta que de repente unos dedos juguetones se atrevieron a investigar entre mis piernas y llegaron a mi sexo, para entonces comenzar un torpe pero efectivo masaje en mi intimidad.

"Uhh...mmm...suavecito, chicos..."Gemí mientras me retorcía en la cama, abriendo instintivamente un poco más las piernas.

Pero las sensaciones no pararon ahí, porque casi inmediatamente dos bocas hambrientas se apretaron a cada uno de mis pechos, y comenzaron una fuerte succión y jugueteo que me pusieron aun más caliente. Respire entonces con agitación, sin saber que hacer o cómo reaccionar ante todo lo que sucedía.

"A...Ana..." Dijo entre suspiros Alan, a la vez que su boca chupaba y succionaba aun más vigorosamente mi pezón. "¿T...te gusta...así?"

"...S..si...Alan...mmm....mm.."Respondí retorciéndome lujuriosamente.

Dios... que delicia, pensé. Las manos en mi coño aceleraron sus movimientos y en respuesta deje escapar unos gemidos que no dejaron lugar a dudas a nadie de que lo estaba disfrutando. Pero yo también quería disfrutarlos, asi que mis manos en respuesta se deslizaron por sus vientres, espalda, pompis y pecho, hasta que con una actitud juguetona llegue a sus miembros y sin mucho pudor comencé a masturbarlos simultáneamente.

Los chicos inmediatamente se apretaron más contra mí, y pude sentir como con cada movimiento de mis manos se ponían más y más tensos. Obviamente estaban a mil ahorita, y supe que si hacia cualquier movimiento o exponía mis nalgas más de lo debido seria penetrada inmediatamente, por lo que los mantuve así durante un largo rato para que sus dedos y bocas me pudieran dar más placer.

Pero después de unos 10 minutos, los chicos se zafaron de mis manos y pezones, y luego sentí como tiraban la sabana al suelo y se reacomodaban lentamente en la cama. Trague un poco de saliva, nerviosa por la idea de que en unos pocos minutos seria penetrada por mis dos amores.

Y cerré los ojos, casi como si no quisiera enterarme de lo que sucedería. Era tan deliciosa mi situación que cualquier sorpresa sería bienvenida.

Los chicos cambiaron de nuevo de posición en la cama, y entonces pude sentir como uno de ellos me obligaba a abrir las piernas y se acomodaba entre ellas, apuntando hacia mí. Con curiosidad abrí lentamente los ojos y vi que era Alan, justo a tiempo para ver como agarraba mis tobillos y me hacia levantar las piernas, doblándolas en el aire y dejando mi húmedo coñito totalmente expuesto a su miembro.

Paquito por su cuenta solo esperaba parado junto a la cama, sin atreverse a hacer nada.

"Con cuidado, Alan... así..." Dije con voz suave, a la vez que subía las piernas un poco más y sentía ahora la punta de su pequeño miembro frotándose contra mi delicada entrada.

Y entonces sucedió...

Con un movimiento suave, Alan se inclino hacia adelante y poco a poco su miembro fue entrando en mí.

"Ahh...A...Alan..." Me mordí los labios en respuesta. "D..despacio....así....mm..."

Alan me ignoro totalmente, y con un gesto coqueto coloco sus manos en mis caderas y comenzó a mover cada vez más rápido su cintura, haciendo que la cama temblara violentamente. Solo pude gemir tiernamente mientras mi amado "hermanito" entraba y salía de mi cuerpo a placer.

Solo pude cerrar los ojos y me deje llevar por lo que estaba sucediendo.

Pero justo entonces sentí como las manos de Paquito me sujetaban de los hombros y me fueron jalando lentamente hacia el borde de la cama, hasta que mi cabeza quedo prácticamente en el aire. Sonreí coquetamente sin entender realmente cual era su plan, hasta que de repente...

...sus tiernas manos me sujetaron firmemente por la cabeza, obligándome a voltearla un poco en su dirección y antes de que pudiera hacer o decir nada sentí como me ponía la verga en los labios. No era muy grande aun, obviamente, pero si del tamaño justo para mi boca. Con un gesto súper sexy me la fue metiendo poco a poco, hasta que estuvo completita dentro de mí.

"P.paquito...mfm…mmfm….mfmfmf…."Y yo apreté mis labios con todas mis fuerzas, pasando mi lengua con voracidad por todo su pene mientras lo succionaba vigorosamente. Entonces Paquito sujeto mi cabeza aun con mas firmeza, y para mi sorpresa comenzó a mover sus caderas contra mi cara de forma violenta, bombeando mi boca a toda velocidad.

La ternura se había acabado.

"Mfmfm...mfmmf...."Gemí a modo de protesta, pero era inútil. Paquito tenía el control de la situación y sin duda usaría mi boca para sus sucios propósitos.

Dios...oh Dios... me encanta... pensé febrilmente, a la vez que mamaba con todas mis fuerzas el delicioso pito que violentaba mi boca. El sentir tan exquisita carne deslizándose entre mis labios, golpeando una y otra vez mi garganta, me estaba volviendo loca de excitación.

Y n medio de la oscuridad la cama se mecía vigorosamente, mientras los dos niños me penetraban como desesperados y mi calentura aumentaba cada vez más. Con impotencia apreté las sabanas, tensando cada musculo de mi cuerpo.

Y perdí el sentido del tiempo…

Y después de 15 minutos de intensa y primitiva copulación sentí por sus movimientos que mis amados niños se estaban acercando a su orgasmo. Con una actitud felina, moví mis caderas suavemente de arriba para abajo y apreté mis músculos vaginales, tratando de simular los movimientos que Alan hacia contra mí para darle un poco mas de estímulos. Y también apreté con fuerzas el pito de Paquito entre mis labios…

Pero Alan fue el primero en venirse…

"A...Ana...ughm....." Alcanzo a decir con dificultad, a la vez que por sus arremetidas supe que estaba teniendo el mayor orgasmo de su vida. "Ana…uff…mfmm.."

Pero yo no estaba en condiciones de responder a su llamado, porque la verga en mi boca no me dejaba decir nada. Solo atine a gemir tiernamente, y justo entonces Paquito se apretó con fuerza contra mi rostro y su miembro comenzó a escupir su veneno en mi boca.

"Ana...Ana...uf.....uuf..." Dijo temblando Paquito, asegurándose que yo no tuviera más alternativa que tragarme su semen. Pero yo no me hubiera negado nunca, y mientras mi lengua se retorcía en un mar de leche, el espeso y salado líquido entraba a mares por mí garganta hacia mi estomago.

Y Paquito estaba en éxtasis, temblando de placer mientras yo le succionaba la vida, hasta que después de algunos segundos se quedo seco y su verga fue perdiendo firmeza. Entonces se movió un poco para atrás y su miembro salió de mi boca.

"Uf... chicos... tenían la calentura acumulada. ¿No?" Les dije con una expresión picara, mientras que con las piernas temblorosas me sentaba en la cama y usaba mi mano para quitarme un poco de semen de los labios. Y al sentir una simpática humedad entre mis piernas vi que de mis delicados vellos goteaba un espeso liquido blanco, manchando las sabanas, y me sonroje muchísimo.

"No sabes cuánto Ana... uff" Respondió Paquito entre risitas."Te habíamos imaginado así desde siempre..."

"¿Ah sí?" Dije jugando con mi cabello.

"Si, no sabes... " Dijo Alan. "Usábamos tu foto para… bueno, eso.."
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MensajeTema: Re: Relato de una niñera traviesa. Cap. 3   15th Diciembre 2008, 17:07

Me reí coquetamente ante su brutalmente honesto comentario. Ser su "Musa erotica" me fascinaba.

"Y... ¿Todavía les quedan energías?"

Alan sonrió al oír esto y agarrándome de las piernas dijo: "¡Muchas!"

Me reí nuevamente, ya que no se me olvidaba que aun necesitaba tener un orgasmo, y este par de chicos seguramente tenía tanta energía que me mantendrían despierta por un buen rato.

"¿Y ahora como quieren que sea?" Les pregunte con voz sensual.

Paquito dio algunas vueltas alrededor de la cama, como preocupado por algo, hasta que con timidez me dijo al oído: "Es que no quiero que sea por donde Alan acaba de estar...tu sabes..."

"Ahhh... ¿Quieres por otro lado?" Dije con una cara simpática. "Y... ¿Por dónde crees que sería ese lado?"

"Pues... tú sabes... "

"No, Paquito, no se... dímelo..." Respondí fingiendo demencia, obviamente muy divertida.

"Por... atrás..."

"Ahhh... ¿Por atrás?"

"Si... es que... no quiero estar donde acaba de estar mi hermano... me da asco..." Dijo con una sonrisita.

"Bueno... ve por mi bolsa a la sala, ¿Va? Necesito algo de ahí" A lo cual él respondió saliendo a toda velocidad.

"¿A dónde va?" Pregunto Alan mientras me frotaba las piernas con las manos.

"Va por mi bolsa, porque ahí tengo el lubricante..."

"¿Lubricante?" Pregunto con inocencia.

"Si, para que pueda hacérmelo por atrás..." Dije con una sonrisa.

"¿¡Por atrás!? Oye, de haber sabido... ¡Yo te lo hubiera traído...!" Dijo Alan con frustración.

"Si... es un premio que le voy a dar a Paquito, aunque si te portas bien te lo podría dar también, aunque en otra ocasión." Respondí coquetamente."Es que solo puedo una vez por noche… después es algo complicado..."

Nada mas por esta plática Alan ya tenía de nuevo una tremenda erección, y justo en ese momento llego corriendo Paquito.

"¡Aquí esta, Ana...!" Gritó.

"Shhhhhh...Paquito, calladito... "Le dije mientras con una actitud felina me ponía en 4 patitas sobre la cama y arqueaba sensualmente la espalda. "A ver… pásamelo. ¿Va?"

Paquito se quedo asombrado viéndome en esa pose durante unos segundos, hasta que reacciono y me paso el botecito. Con mucho cuidado puse un poco de gel entre mis dedos y sin mucho pudor comencé a aplicármelo alrededor del ano y un poquito adentro.

"Ven Paquito, te tengo que poner esto también... " Dije con una mueca sexy. "Vamos, no tengas pena."

Paquito se me acerco con timidez, y entonces puse mas gel en la palma de mi mano y comencé a frotar su pequeño pene vigorosamente con ella, hasta dejarlo completamente embadurnado.

"Y... Ana..¿Yo que hago mientras?" Pregunto Alan sin perder de vista mi espectaculares nalgas.

"Tu ponte frente a mí, ¿Va?"

"Uff...si, Ana..." Respondió sonrojándose.

"Tú, Paquito... pues... súbete a la cama, ¿No?"

En menos de un segundo ya tenía yo a Paquito firmemente arrodillado por detrás de mí, con sus manos en mis caderas, y tuve que bajar un poquito mi cuerpo hasta que deje mis preciosas nalguitas a su nivel. Pero casi inmediatamente Alan se subió a la cama y se puso frente a mí, con su miembro apuntando directamente a mi boca.

Pero mi preocupación estaba atrás, y entonces voltee a ver a Paquito, que estaba muy nervioso y no se atrevía a nada. Era comprensible, ya que esta sería su primera vez, y encima conmigo...

"Paquito... pon tu pene en el agujerito y ve despacito, ¿Ok?" Le indique, a la vez que sensualmente arqueaba aun más la espalda, dejando mi espectacular par de nalgas en la pose mas sexual del universo, paraditas, firmes y vulnerables.

"S...si Ana... "Respondió Paquito, y entonces agarro con firmeza mis caderas y fue apretándose contra mí.

Y oh Dios, la sensación era deliciosa...

Abrí los ojos de par en par al sentir como mi ano era profanado lentamente, mientras algo duro y caliente se iba metiendo en mis entrañas. Me mordí los labios coquetamente, y sin poder evitarlo comencé a sudar.

"Oh… Paquito... uf… ah..." Me queje tiernamente. El saber que en estos momentos estaba siendo sodomizada por mi adorado niño me estaba volviendo loca de placer. Y su verga llegaba cada vez más adentro, hasta que finalmente sentí como su cuerpo chocaba contra mis nalgas y la presión se detuvo.

"Ana... uf... me aprieta...mucho..." Dijo Paquito mientras me sujetaba las caderas con más fuerza. "N.no me puedo ni mover."

"Ahhh… Muévete... pero poco a poco, al principio..." Dije mientras lo miraba a la cara.

Pero Paquito al parecer no entendió la parte de "despacito", porque apenas dije eso comenzó a moverse de forma violenta y en menos de un minuto ya estaba dándole duro a mi culo sin piedad.

"Ahh... te dije que... ¡Despacio al principio...! MMmmmmm…."

Pero era demasiado tarde, Paquito no iba a detenerse por nada en el mundo. Sus caderas daban poderosas embestidas contra mis firmes nalgas, haciéndolas rebotar vigorosamente mientras mi ano recibía el más cruel castigo posible.

Slap..slap..slap..slap.slap.slap.SLAP.SLAP.SLAP!

Pero no tuve ni tiempo de quejarme. Cometí el error de voltear al frente, y antes de que pudiera reaccionar algo duro y grueso se apretó contra mis labios.

"¿A.alan? Esper…."

No pude concluir la frase. El pito de Alan entro vigorosamente entre mis labios, abriéndome la boca de par en par. Y sus manos se deslizaron por mi cabello, impidiendo cualquier otro movimiento que no sea de atrás para adelante.

"MFfmm...mfmfm....mfmf... ugh...mfm.." Gemí a modo de queja, y con impotencia vi que a pesar de eso las caderas de Alan comenzaron a moverse rápidamente y mi rostro comenzó a chocar una y otra vez contra su cuerpo, con mis labios deslizándose a todo lo largo de su pene de forma primitiva y sexual.

Oh Dios...que rico. Uff...

La sensación en mi culo me estaba volviendo loca, y el tener el miembro de Alan en la boca parecía el más delicioso de los postres. Y mi orgasmo se estaba acercando peligrosamente…

"A...Ana... uff..."Jadeaba Paquito, a la vez que su cuerpo seguía rebotando contra mis nalgas frenéticamente. Y por su respiración sabía que no tardaría mucho en venirse. Y Alan estaba en las mismas, con sus manos temblando alrededor de mi cabeza y sus jadeos cada vez más audibles.

Pero por más que yo chupaba y apretaba el culo, me di cuenta de algo…

Yo no me había venido aun.

Y eso, claro, no lo iba a dejar pasar por alto. Con mucha dificultad coloque mi mano derecha entre mis piernas, y mis dedos comenzaron a moverse con una prisa terrible alrededor de mi clítoris, frotando y respirando los pliegues a su alrededor. Mi urgencia era terrible, casi insoportable.

Pero sonreí con picardía, sabiendo que no necesitaría mucho tiempo para lograr mi orgasmo. Mi cuerpo estaba a 1000 revoluciones por minuto y solo le hacía falta un poquito de estimulo.

"An...Ana... ya casi..." Dijo entonces con dificultad Paquito. Reaccione inmediatamente apretando mi boca contra la exquisita cabeza de su miembro y concentre mis atenciones ahí, para hacerlo venir rápidamente.

Y claro, mis dedos siguieron haciendo su tarea estimulando vigorosamente mi clítoris...

Pero repentinamente Paquito se apretó violentamente contra mi culo y me apretó con muchísima fuerza las caderas, tembloroso.

"¡A...Ana...Mmmm....ahh...!" Gruño con mucha energía, mientras su verga escupía su abundante carga en mi recto.

Y entonces Alan me dio una sorpresa también, porque comenzó a llenarme la boca de su ardiente y pegajoso semen, lo cual me puso incluso más caliente. Y al sentirme así, vencida, mis dedos vieron facilitada su labor y un delicioso orgasmo irrumpió con muchísima fuerza en mi cuerpo.

"¡MFmmm...Mmmfmf...mgmmg....mmmmmm...mmmmm!" Gemí de la forma más sexual posible, retorciéndome como gata en celo, sintiendo como el alma se me iba con cada oleada de calor. Respire agitadísima, sintiéndome temblorosa y débil a la vez que un segundo orgasmo sorpresivamente inundaba mi piel y me hacía casi llorar de la emoción.

Apreté las sabanas con mis manos con tanta fuerza que las rasgue un poco. Nunca había sentido algo tan brutal en toda mi vida, y solo pude respirar agitadamente durante unos minutos hasta que poco a poco fui recuperando la calma.

Me habían cogido…

Los chicos y yo nos quedamos ahí, quietecitos, sin movernos ni un milímetro por un largo tiempo. Creo que pasaron 15 minutos o más, no lo sé, pero el hecho era de que ni ellos querían salir de mí, ni yo quería desprenderme de ellos.

Fui recuperando las fuerzas poco a poco, y me di cuenta que estaba cubierta por completo en sudor y mi cabello se pegaba engorrosamente a mi cara. Entonces abrí un poquito la boca y el débil miembro de Alan escapo por mis labios sin oponer resistencia. Paquito, mientras tanto, siguió pegado a mi culo por unos segundos más, y cuando finalmente se separo di un saltito coqueto al sentir como se hacía un vacio en mi recto, y entre deliciosas contracciones mi ano se fue cerrando lentamente, adolorido y cubierto de semen.

"Dios... que sucia estoy..." Dije con un tono de voz pícaro, lo cual ocasiono que los chicos se rieran en voz baja. Y en efecto, así estaba. Adolorida, sucia, sudada y llena de leche por todos lados. Y he de confesar que me estaba encantando.

"Me siento muy cansada... "Dije entonces, con una voz aun más débil que la anterior.

"No, Ana, uno más y ya..." Suplico juguetonamente Alan mientras me limpiaba el sudor de la frente. Era evidente que los chicos tenían energía para estarme montando toda la noche. Pero yo sentía una sobrecarga de emociones, y quería dormir para analizar lo sucedido.

"Vamos a dormir, chicos ¿Ok? Y mañana platicamos de esto... "Dije con voz suave a la vez que me dejaba caer en la cama y me recostaba de lado.

"Si Ana..." Dijeron los dos al mismo tiempo, resignados, y rápidamente se acostaron junto a mí. Paquito quedo mirándome de frente, apretado entre mis brazos mientras que Alan se coloco por detrás de mí en posición de cucharita, abrazándome la cintura y asegurándose que su miembro quedara firmemente apretado contra mis nalgas, lo cual me sonrojo un poco.

"Ana, te queremos..." Dijo suavemente Paquito a la vez que jugaba con mi pelo.

"Es verdad... " Me dijo Alan al oído, besándolo con cuidado. "Te queremos mucho, Ana.."

No dije nada. Sonreí apenas y poco a poco me fui quedando dormida…

Dormida entre mis dos amados niños…
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